La libertad financiera no comienza con más dinero, sino con una mente renovada y decisiones alineadas con los principios de Dios. “Mi Dios suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria”. (Filipenses 4: 19) La verdadera prosperidad no es tener más de lo que necesitas, sino vivir con la confianza de que Dios siempre será tu Proveedor.
Escrito por Mercy Cosme

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