Alegra saber que los cristianos de todo el mundo estén entusiasmados con cumplir con la Gran Comisión. Sin embargo, a veces nos da miedo compartir el evangelio con los que están a nuestro alrededor y creemos que lo más sencillo es quedarnos callados, pero si no nos esforzamos por difundir el fuego del amor de Dios, acabaremos enfrentando la culpa y el vacío de no cumplir con el mandato de Cristo. ¿Podemos vivir en paz ignorado la misión que Jesús nos dejó?
Escrito por Mercy Cosme