Cuando pasamos la tormenta, descubrimos que Dios no solo nos sostiene, sino que nos recuerda que tenemos un propósito. Ese propósito no se vive únicamente en momentos extraordinarios, sino en lo cotidiano: en la forma en que amamos, trabajamos y servimos. Tu crisis no cancela tu propósito, ¡la revela! Y lo que hoy es tu dolor, mañana será tu testimonio de esperanza.
Escrito por Mercy Cosme

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