¿Cómo saber cuál es esa voluntad? El Salmo 1 responde: “en la ley de Jehová está el deleite, y en ella meditamos día y noche. La Palabra de Dios es nuestra fuente de gozo y placer”. Debemos alimentarnos de ella constantemente, dejando que su verdad llene nuestras mentes y corazones. Es más valiosa que el oro y más dulce que la miel. La Palabra restaura el alma y otorga sabiduría. En tiempos de confusión, es el alimento que purifica y fortalece. Guardarla en el corazón como el mejor tesoro, ya que es la fuente de nuestra felicidad y hoy querido amigo, no olvides nutrirte de ella.
Escrito por Mercy Cosme