Más de 200 personas han sido deportadas de Estados Unidos a una megacárcel en El Salvador, el Centro de Confinamiento del Terrotismo (CECOT), donde están incomunicados, sufren torturas y no se respetan los derechos humanos. Son hombres menores de 35 años, acusados sin pruebas de ser miembros de la pandilla El Tren de Aragua, considerada por el gobierno estadounidense organización terrorista. A veces, son detenidos solo por su aspecto físico. Donald Trump lo justifica con una ley del siglo XVIII, y cuenta con el apoyo del presidente salvadoreño, Nayib Bukele. El viernes, el FBI anunció la detención de una jueza por “obstruir” este proceso con una persona migrante.
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