Cuando estábamos en plena pandemia, muchos contratos de alquiler se firmaron a la baja: había más oferta, muchos alquileres turísticos salieron al mercado, y la gente escapó de las ciudades. Teníamos más margen para negociar. Ahora, cientos de miles de personas se encuentran con que por ley sus caseros pueden subirles el precio o echarles.
CRÉDITOS:

Las claves del éxito de Bad Bunny, contadas por otros artistas
13:49

Cómo contar un país | Episodio 3: De la primera bebé probeta a las células madre
28:50

¿Por qué han dimitido más de 100 directores de la enseñanza pública?
20:46