Esta semana Pedro Sánchez se reúne con los grupos parlamentarios para sondear un eventual envío de tropas a Ucrania cuando llegue el alto el fuego. En paralelo, el Gobierno se mueve en otro frente sensible: participar en una misión europea de vigilancia en Groenlandia, en plena tensión con Donald Trump por el Ártico.
La eventual misión en Ucrania deberá ser votada en el Congreso, tal y como establece la Ley de Defensa Nacional. El Gobierno asume que necesitará el apoyo o la abstención del Partido Popular, dado que parte de sus socios parlamentarios —como Podemos— ya han anunciado su rechazo. Sánchez defiende que España no puede “desentenderse” de la estabilidad europea tras un acuerdo de paz, mientras que la decisión sobre Groenlandia dependerá de si finalmente se plantea como una misión permanente o únicamente unos ejercicios militares puntuales.
Hablamos con Miguel González, periodista especializado en política de defensa de EL PAÍS, que nos ayuda a analizar en profundidad las implicaciones militares y políticas de los posibles despliegues de tropas españolas en Ucrania y Groenlandia.
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