Cuatro millones de refugiados ucranios han salido de su país desde que empezó la guerra. Cargados con las maletas que han hecho a toda prisa, muchos suben a los trenes con destino a otros países sin tener un plan. Algunos tienen familia o amigos que los esperan; otros simplemente quieren alejarse lo más posible de las bombas. Desde la frontera polaca, el enviado especial de EL PAÍS Antonio Pita, nos habla de este éxodo de peluches y de llaves que no saben si podrán volver a usar. Presenta Ana Fuentes.

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