Era invierno cuando Rusia invadió Ucrania y las calefacciones estaban a pleno rendimiento. Ocho meses después, la guerra no ha terminado y ha vuelto el frío, pero el suministro de luz y gas no está ahora garantizado. La estrategia del Kremlin es bombardear infraestructuras de energía para desmoralizar a las tropas y a la población ucrania, que busca alternativas para sobrellevar unas temperaturas que por las noches ya están por debajo del cero. Y aún no ha llegado el invierno.
Créditos:
Para leer:

¿Qué sabemos del apagón un año después?
18:33

¿Puede el nuevo plan de vivienda cambiar algo de verdad?
14:33

Javier Cercas: “EL PAÍS no solo tolera mis textos contra su línea editorial, sino que los estimula”
53:03