Un día cualquiera, en Miranda de Ebro, una furgoneta se detuvo frente a un colegio. Dentro viajaban dos técnicos de Servicios Sociales con una orden: sacar a un niño de clase. Nadie avisó a sus padres. Poco después, la misma furgoneta regresó para recoger a su hermana, un bebé de nueve meses. Desde entonces, los hijos de Mari Carmen y Marcelino han pasado por cuatro hogares distintos: el de sus padres, un centro de menores, la casa de acogida de una jurista llamada María y, por último, una familia adoptiva. En España, buena parte de las tutelas de menores se resuelven por vía administrativa, sin intervención judicial directa y con una capacidad de defensa muy limitada para las familias.
Si tienes quejas, dudas o sugerencias, escribe a defensora@elpais.es o manda un audio a +34 649362138 (no atiende llamadas).
CRÉDITOS:

Quién sabía qué antes de la crisis de Ceuta
17:23

Por qué España ha dado el mayor bajón educativo en los 25 años del informe PISA
18:51

La ultraderecha no llama a la puerta, está entrando por Alemania
18:55