Ahora mismo, el punto más caliente del planeta no es una ciudad ni una frontera: es una franja de mar. El estrecho de Ormuz, por donde pasa una quinta parte del petróleo mundial, está en el centro de la tensión tras los ataques cruzados entre Irán, Israel y Estados Unidos. Si Teherán decide cerrarlo, el impacto global sería inmediato. Nunca ha ocurrido, aunque lleva décadas amenazando con hacerlo.
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