Pedro Sánchez viaja este jueves a China, la dictadura con más poder del mundo, un actor clave para negociar el fin la guerra en Ucrania. La visita tiene mucho valor para las dos partes. Para España, en lo diplomático, antes de asumir la presidencia del Consejo Europeo, y en lo económico porque con China existe un déficit comercial profundo. Para Pekín también es importante: Después tres años cerrada por el covid, y muy enfrentada a Estados Unidos, quiere acercarse a Europa.
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