Desde 2018, EL PAÍS ha documentado más de tres mil víctimas de pederastia en la Iglesia católica española. Ha recopilado sus testimonios en seis informes, y acaba de entregarle el último al Vaticano y a la Conferencia Episcopal. La Iglesia no ha proporcionado ni explicaciones ni reparación a quienes sufrieron estos abusos. El gobierno español ha abierto una oficina para atenderles, pero la gran incógnita sigue siendo Roma: el Papa Benedicto XVI delegó en los obispos españoles. Ahora las miradas están puestas en León XIV para saber si esta vez habrá una respuesta distinta.

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