Si te digo que hacia el norte, en un lugar alto y con un mar cerca estarás más fresco este verano, no te estoy diciendo nada que no sepas. Quizá lo que te suena menos es que te hable de cuevas o de cañones y hasta de algún bosque cercano a casa. Y es que hay que ampliar la mirada a la hora de aliviarse del estrés térmico porque no todos los destinos están al alcance del todo mundo, ni tampoco a salvo del cambio climático. Un cambio que se ve acelerado por el impacto que dejamos los humanos cuando saturamos los espacios.
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