Después de cuatro días con cortes en las comunicaciones y el acceso a Internet, el régimen iraní ha reducido las grandes concentraciones pero, en el camino, ha dejado cientos de muertos y más de 10.000 detenidos, según diversos grupos de derechos humanos. El malestar social, inicialmente provocado por el deterioro económico: una moneda hundida y alimentos cada vez más caros, ha derivado en movilizaciones contra el sistema.
En ese contexto el foco se ha desplazado también a Washington. Mohamed Reza Pahlavi, hijo del último sha y residente en Estados Unidos, ha intensificado su presencia pública y ha pedido abiertamente a Donald Trump que no descarte una intervención, presentándose como posible alternativa al régimen.
Por su parte, Trump, confirmó a los periodistas que se encontraban a bordo del ‘Air Force One’, en ruta desde Florida a la base de Andrews, en la noche del 11 de enero, que se plantea acciones militares “muy fuertes” en Irán.
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