Alberto Núñez Feijoo sigue haciendo equilibrios para mantener la unidad del Partido Popular sobre Gaza. En Madrid el PP es abiertamente proisraelí, mientras que algunos barones como la extremeña María Guardiola reclaman prudencia. Ese cálculo político puede pasarle factura a los populares porque según algunas encuestas, la mayoría de su electorado no aprueba la masacre. Además, el desconcierto abre espacio a la ultraderecha y le sirve al Gobierno de Pedro Sánchez para marcar perfil propio.
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