Ayer acabó el plazo para que el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) designase a dos magistrados del Tribunal Constitucional. Un capítulo más de un enredo que afecta a toda la justicia, en el que está encallada la renovación del CGJP y por tanto, también, la del Tribunal Supremo. Un barullo difícil de comprender para muchos ciudadanos, especialmente porque el órgano de gobierno de los jueces está saltándose la ley y la política influye en un poder que debería ser neutral e independiente. Una conversación con el periodista y colaborador de EL PAÍS José María Brunet y la magistrada Natalia Velilla. Presenta Íñigo Domínguez.

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