Esta semana hemos asistido a lo que parece la muerte artística de Kanye West, la superestrella del hip hop, ganador de 22 premios Grammy. Tras realizar unos comentarios abiertamente antisemitas, instituciones y patrocinadores han roto sus lazos con el artista: se ha retirado su estatua de cera del museo Madame Tussaud de Londres y marcas como Adidas han cancelado sus contratos milmillonarios con él. Pero, ¿qué distingue esta última provocación de las anteriores? ¿Por qué esta vez sus patrocinadores han dicho basta? Desde apoyar a Trump a afirmar que la esclavitud de los negros era algo voluntario, la carrera de Kanye West ha estado plagada de declaraciones como esta. ¿Es esta otra insensatez más... o el ocaso definitivo del llamado por muchos el mejor artista de su generación?
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