Se veía venir, pero no por eso genera menos dudas. El real decreto que iba a permitir congelar por dos años los contratos de alquiler que estuvieran a punto de vencer no ha conseguido la aprobación del Congreso. Sumar, su principal impulsor, no ha logrado convencer a Junts, que ha acabado por unirse al Partido Popular y Vox en su negativa.
El decreto disponía de dos palancas para proteger a los inquilinos: primero congelaba los contratos a punto de vencer, pero también fijaba topes del 2% a las actualizaciones anuales del precio del alquiler. Ambas quedan fuera de rigor con esta negativa.
Javier Casqueiro, corresponsal político de EL PAÍS, explica los entresijos políticos que han hecho al Gobierno publicar el decreto aún sabiendo que no tenían el apoyo suficiente para aprobarlo. Y Gorka Pérez, de la sección de Economía, repasa las posibles vías de acción para todas las personas que hayan enviado un burofax a su casero informándole su voluntad de acogerse a la prórroga extraordinaria que el real decreto iba a permitir.
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