Repsol no ha cometido publicidad engañosa, ilícita y descuidada sobre sus valores medioambientales, como estimaba Iberdrola. Esa es la opinión de la judicatura en el primer careo de este tipo en España.
La sentencia todavía no es firme, pero detrás de ese titular hay muchas cuestiones: una directiva europea que no se ha incorporado a la legislación española, una batalla semántica y hasta un cambio de narrativa que viene desde Estados Unidos en donde el 'greenwashing' ha dado paso al 'greenhushing' y se le pide a las empresas que ocultan cualquier apuesta ecologista que tengan.
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