En Andalucía las historias fluyen como el Guadalquivir, cargadas de poesía y aventuras. En Galicia se mantienen vivos los cuentos y las leyendas que se tejieron al calor de las lareiras. Y en Madrid, el pulso de la ciudad encuentra en los relatos una pausa para soñar. Aunque con caracteres y acentos diferentes, los cuentacuentos mantienen la tradición oral y preservan a viva voz las emociones que nos hacen humanos. El oficio de narrar transforma palabras en puentes entre el pasado y el presente. Puentes que mantienen una de nuestras cualidades más básicas: contar y escuchar.
Créditos:

Todo lo que los adultos pueden aprender de la cultura joven
32:49

¿Ha cambiado Venezuela desde la salida de Maduro?
19:02

Regularización de migrantes: Así es conseguir papeles en España
16:37