Felipe VI ha dado un paso que hace unos años parecía difícil: admitir públicamente que España en la conquista de América cometió “mucho abuso”. Es un gesto, pero no es una petición de perdón, que es lo que llevan años reclamando desde México.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, valoró el “gesto de acercamiento” del rey de España y contrastó la actitud del monarca con la de “hace varios años”, “donde ni siquiera se reconoció la carta que envió el presidente López Obrador” solicitando disculpas por los agravios históricos. Aquel rechazo, admitió, provocó el “enfriamiento de las relaciones”, que ahora empiezan a mejorar.
Ana Fuentes analiza las consecuencias de este cruce de declaraciones desde la perspectiva española con el periodista de EL PAÍS Miguel González, especializado en diplomacia y Casa Real, y desde la perspectiva mexicana con su compañero Luis Pablo Beauregard, jefe de la redacción de EL PAÍS México.

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