“El tren de Extremadura solo tiene tres velocidades: lento, muy lento y parado”. Esta frase del actor extremeño Chema Trujillo refleja perfectamente la realidad de las últimas décadas en la red ferroviaria de esta comunidad: vagones viejos, impuntualidad y trayectos que se hacen eternos. El Gobierno central les prometió una solución hace 22 años. Pero los extremeños siguen esperando un servicio de trenes digno. Parece que está llegando.

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