Qatar es el primer país árabe en celebrar un Mundial de Fútbol. Es un país muy cortejado en los últimos años porque le sobran petróleo y gas, pero donde rige la ley islámica, las mujeres viven tuteladas y ser homosexual es un delito penado con la cárcel. El país lleva más de diez años preparándose para esta competición, que ve como una gran oportunidad para proyectar otra imagen al mundo. Natalia Junquera, enviada especial de EL PAÍS en Doha, cuenta cómo.
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