Llega el otoño, aunque no el frío, y volvemos a ver chaquetas y pantalones de un tejido con identidad propia y muchas connotaciones: la pana. Es familiar y de toda la vida, pero no nos imaginamos cuánto. La pana ha atravesado todas las épocas, desde los salones de los reyes hasta la revolución industrial, creando y también adaptándose no solo a estilos, sino a políticas. Porque, ¿puede un tejido tener ideología? ¿La pana es de ricos o de pobres? Begoña Gómez Urzáiz profundiza en el fenómeno con un recorrido histórico, político y cultural de algo más que una tendencia de moda.
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