Las donaciones de padres a hijos para comprar vivienda marcaron un récord en 2025. Los notarios registraron más de 225.000 operaciones, un máximo histórico que refleja hasta qué punto el acceso a un piso depende hoy del patrimonio familiar. En la mayoría de los casos se trata de dinero para afrontar la entrada y los gastos iniciales de la compra, una barrera cada vez más difícil de salvar para quienes intentan hacerlo sin ayuda.
El fenómeno retrata un cambio en el mercado inmobiliario: muchos jóvenes pueden asumir las cuotas mensuales de una hipoteca, pero no logran reunir el ahorro previo que exige el banco. Mientras los precios de la vivienda suben más rápido que los salarios, las familias con más patrimonio se convierten en el principal salvavidas para que sus hijos puedan acceder a una casa.
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