La Unión Europea nació de las ruinas de la Segunda Guerra Mundial con una promesa: que nunca más se repetirían los horrores que la dejaron sin alma. Ochenta años después, frente al genocidio en Gaza, esa promesa se tambalea y las medidas solidaria, económica y políticas quedan demasiadas veces como meros brindis al sol.
CRÉDITOS:

La querella por acoso que el PP intentó evitar
16:55

Las claves de la denuncia por violación al jefe de la Policía Nacional
12:42

Patricia contra Goliat: así le gané la batalla a mi casero
15:02