Bobby Fischer fue un niño raro, superdotado, obsesionado con el ajedrez. Y luego un adolescente excéntrico y genial, que se convirtió en un peón de oro en la guerra fría de la Casa Blanca contra el Kremlin. El presidente Nixon le pidió que destronase a Spassky. Él culminó la misión en 1972 con brillantez y numerosos escándalos, puso el ajedrez de moda en todo el mundo y entonces desapareció, renunciando a ser millonario.
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