La inteligencia artificial no solo depende de algoritmos: necesita enormes centros de datos, chips de alto rendimiento y una infraestructura energética capaz de sostener su crecimiento. Europa y Latinoamérica entran en la competencia por atraer estos complejos tecnológicos, buscando eficiencia, cercanía y menor consumo energético. La ubicación estratégica, la refrigeración natural y la conectividad con cables submarinos son ahora claves en la geopolítica digital.
Mientras tanto, la IA más usada del mundo, ChatGPT, prepara un giro en su modelo de negocio: comenzará a incorporar publicidad dentro de los resultados. Así como otras plataformas digitales, la experiencia gratuita incluiría anuncios personalizados, marcando un nuevo capítulo en la monetización de la inteligencia artificial.

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