La historia de Alfonso Jiménez es mucho más que un cuento de Navidad. Se aficionó a criar aves de todo tipo, hasta llegar a una escala descomunal. Apostó por el negocio junto a su socio Paco Iglesias, se lió la manta a la cabeza y dio el gran salto de su vida sirviendo el plato estrella de la boda real: el capón de Cascajares. Eso fue solo el principio, pues conoceremos mil anécdotas que revelan que este empresario no es uno más.

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