En la clavada telefónica de hoy llamamos a una lavandería con una petición completamente absurda: preguntamos si también “lavaban dinero”, aprovechando que eran expertos en lavar ropa. Lo que comenzó como una pregunta inocente terminó sacando de quicio al dueño, que no podía creer lo que estaba escuchando y respondió cada vez más molesto. Una llamada llena de confusiones, ocurrencias y muchas carcajadas.

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