Lee 1 Juan 4:1–6
Una encuesta de Probe Ministries revela una estadística impactante sobre los jóvenes cristianos. Más del 60 por ciento de los cristianos nacidos de nuevo entre las edades de 18 a 39 años creen que Jesús no es el único camino a Dios. La encuesta muestra que incluso los cristianos nacidos de nuevo pueden tener una visión falsa de Jesucristo y adoptar una cosmovisión pluralista.
Eso es un problema porque muchas personas ven a Jesús solo como humano y no como divino. Esta falsa creencia debe ser rechazada. Aquí Juan insta a los creyentes a ejercitar habilidades de pensamiento crítico espiritual: “sométanlo a prueba para ver si es de Dios” (v. 1). Los falsos “anticristos” existían en el tiempo de Juan y todavía existen en nuestro mundo hoy (1 Juan 2:18). En la época de Juan, los gnósticos enseñaban que Jesucristo no vino en cuerpo humano (vv. 2–3). Los que creían en una encarnación real eran de Dios, mientras que los que no creían no lo eran.
Si bien es importante para nosotros discernir las falsas enseñanzas, podemos estar seguros de que Dios es “más grande” y ya ganó la victoria sobre ellas (vv. 4–5). Muchas enseñanzas pueden ser populares en el mundo pero no son de Dios. De nuevo Juan contrasta los dos reinos: uno está marcado por la luz, la verdad, la vida y la salvación. El por la oscuridad, la mentira, la muerte y la condenación.
Estar seguros de nuestra identidad en Cristo (seguridad de salvación) y discernir la enseñanza verdadera de la falsa son dos caras de la misma moneda. El Espíritu Santo dentro de nosotros da testimonio de la verdad de que somos hijos de Dios. El mismo Espíritu nos ayuda a determinar qué creencias y enseñanzas son bíblicamente verdaderas o falsas. Cuando lo escuchamos, individualmente y como iglesia, nos mantenemos en el camino correcto (v. 6).