España se ha acostumbrado al caos en los ferrocarriles prácticamente cada mes. El último, esta semana, el lunes donde se vivieron momentos de incertidumbre con cientos de personas atrapadas en trenes y otros muchos viajeros esperando trenes que no terminaban de salir después de varias horas de espera.
Ante esta imagen, el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha decidido mantenerse al margen y guardar silencio. Sin embargo, un maquinista de Renfe ha contado a El Debate que, aunque cada caso es diferente, sí que hay un problema de fondo y es que «hay más cargos políticos que preocupación por mejorar el servicio».

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