Un hogar debe ser seguridad y certeza. ¿Acaso puedes sentirte en casa allí donde sabes que algún día te tendrás que ir?
Aunque la lava no arrasó con sus viviendas, los vecinos de Puerto Naos y La Bombilla estuvieron evacuados durante 3 años después de la erupción. El motivo eran los gases: los picos de dióxido de carbono podían matarte en el sofá de tu casa. La incertidumbre y las mudanzas abrumaron a los vecinos. Harta de la temporalidad, Martina crea una cúpula en una finca de plátanos. Su pequeño sitio en el mundo, del que nadie la va a echar.