Se dice que la historia retratada por Chaplin nace de la combinación de dos eventos en su vida: la trágica muerte de su hijo Norman Spencer Chaplin, quién solo tenía tres días de nacido; y el conocer a Jackie Coogan (1914 – 1984), el niño que protagonizó la película. En su autobiografía, Chaplin recuerda que “todos los niños tienen talento de un modo o de otro; la cuestión es lograr que lo pongan de manifiesto. Con Jackie fue fácil. (…) Era capaz de comunicar emoción a la acción y acción a la emoción, y podía repetir una escena una y otra vez sin perder la espontaneidad”.

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