Luis Miguel Dominguín es un hombre sin miedo, decidido. Es 1972 y lleva años toreando sin problemas las preguntas de los periodistas y, esta vez, se encuentra de frente con las de José Luis Pécker.
A pesar de su carácter seco y orgulloso, la popularidad del torero ha traspasado las plazas y se ha convertido en un personaje que levanta pasiones entre hombres y mujeres. Todos hablan sobre sus amores, como su relación con la actriz Ava Gadner o con la italiana Lucía Bosé. Picasso, Orson Welles o Hemingway fueron algunos de sus amigos.

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