Con tres años ya era capaz de arreglar cualquier dispositivo electrónico casero, se hizo multimillonario ayudando a otros emprendedores y creó OpenAI para "el beneficio de la humanidad".
Sam Altman nunca se ha sentido cómodo del todo con el papel que le han adjudicado de mesías tecnológico. "Hay gente que lo disfrutaría más". Pero al mismo tiempo, y sin haber cumplido todavía los cuarenta años, asegura estar en posesión de un conocimiento casi profético que le permite vislumbrar el futuro de la IA y el cambio social que se impondrá a largo plazo.
De sí mismo ha dicho que cuenta con "un nivel delirante de autoconfianza". Una mente muy compleja que intenta hacer del mundo un lugar más... sencillo. Y no necesariamente más seguro.
Los redactores del periódico Amaia Ormaetxea y Antonio Santamaría analizan su legado en 'Genios de las Finanzas', un pódcast realizado por Tamara Vázquez y dirigido por Amparo Polo.

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