Trabajó en varias firmas de inversión hasta que se cansó de cobrar menos que sus colegas y fundó su propia empresa, Muriel Siebert & Co, que sigue operando en la actualidad.
Consiguió comprar un asiento en la Bolsa de Nueva York a pesar de los obstáculos para encontrar un patrocinador y financiación para pagar los 445.000 dólares que costaba. Se rebeló contra la diferencia de salarios entre hombres y mujeres.
Clara Ruiz de Gauna, redactora jefe del periódico y autora de la saga sobre los personajes que han hecho historia en el mundo financiero que se publica todas las semanas en EXPANSIÓN, y los redactores del periódico Amaia Ormaetxea y Antonio Santamaría analizan el legado de la primera mujer bróker de Wall Street.

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