Antes, el ahorro se veía como una obligación, como algo que hacías porque no había más remedio. Pero ahora hay gente que sí podría gastar sin problema y decide no hacerlo. Y no porque estén en modo monje budista, sino porque prefieren gastar su dinero de otra manera.
Pongamos un ejemplo. Antes, si tenías dinero para comprar el último iPhone, lo hacías sin dudar. Ahora, te lo piensas. No porque no puedas, sino porque ya no te convence tanto. "¿Para qué me voy a gastar 1.500 euros en esto si mi móvil de hace tres años todavía funciona de maravilla?". Ese es el pensamiento.

Los 4 destinos secretos de Interrail que solo los jóvenes con descuento Verano Joven conocen
11:00

¿Por qué gastamos 300 € en conciertos que ni queremos ver?
08:33

El 80% de los españoles viaja… pero ¿a qué precio? Lo que nadie te cuenta del verano
08:32