Ni Madrid, ni Barcelona. A comienzos del siglo XVI, Sevilla fue elegida para ejercer el monopolio del comercio ultramarino a través de la Casa de Contratación. Y eso convirtió a la urbe hispalense el corazón del Imperio español.
El porqué de este auge nos lo explica la americanista y catedrática en Historia del Arte Lola Higueras, que ha analizado analizado la importancia de Sevilla como puerto hacia el infinito en su nuevo ensayo histórico: ‘Despertar del olvido. El decisivo papel de las mujeres españolas en las Indias’.

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