¿Qué significa pertenecer en un mundo donde la línea entre lo digital y lo físico se desvanece? Al concluir una cuarta parte del siglo XXI, conversamos sobre la transición de consumidores a colaboradores, la aparición de “terceros espacios” virtuales, y cómo la inteligencia artificial se convierte en compañera creativa. Desde moda digital y remixes de fans hasta museos con curadores de IA, los entusiastas del cambio celebran cómo la empatía y la equidad siguen siendo el centro de esta danza con la tecnología. Pero todos lo ven con optimismo. La amenaza de la automatización, los monopolios, el avance de la pobreza y la desintegración de los sistemas democráticos, hacen que el futuro, al menos, sea incierto. El evangelio nos invita a considerar los tiempos y vivir consecuentemente los valores del Reino de Dios.