Después de cinco días de reflexión, el presidente del Gobierno nos ha anunciado que sí vale la pena seguir, que no dimite, pero que esto es un punto y aparte. La semana pasada, había colocado a su mujer —Begoña Gómez— en el centro del debate, después de que un juez admitiera a trámite una denuncia para investigar algunas de sus actividades profesionales. ¿Forma parte de una estrategia política más? ¿Cuáles pueden ser las consecuencias? Lo analizamos con Joaquín Manso, director de EL MUNDO

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