Trump quiere Groenlandia a toda costa y parece que no va a parar hasta conseguir esa isla gigante de hielo, territorio de Dinamarca, que esconde un tesoro: gas, petróleo y las tierras raras que hacen funcionar nuestros móviles. También es el camino más corto de un misil ruso hacia Estados Unidos y clave en la ruta del Ártico. Trump quiere Groenlandia porque puede, pero no está en venta y además es de la OTAN. Con lo cual, tenemos un problema. Lo analizamos con Pablo Pardo, enviado especial de EL MUNDO a Groenlandia, y con Pablo R. Suanzes, corresponsal en Washington

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