La guerra de Vladimir Putin cumple medio mes con un objetivo: sitiar ciudades clave. En Mariupol ya no queda comida, no hay electricidad y tienen que enterrar a los civiles en una fosa común. En las últimas horas, hasta un hospital infantil ha sido bombardeado. Los ucranianos, pese a todo, siguen aguantando. Nos lo cuenta desde allí Javier Espinosa, reportero de EL MUNDO enviado especial a la zona

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