La política venezolana ha recibido el Nobel de la Paz, pero no ha llegado a tiempo a la ceremonia oficial. Estaba escapando de Venezuela, donde vive en la clandestinidad, en una peligrosa huida del régimen de Maduro. Una ausencia en ese momento que refuerza el mensaje del premio: su lucha implica persecución, exilio y riesgo real. Lo analizamos desde Oslo con Angélica Reinosa, enviada especial de EL MUNDO a Noruega (donde se entrega el Nobel) y con Daniel Lozano, corresponsal de EL MUNDO en las Américas, desde la frontera de Venezuela

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