Más de 300.000 alumnos se enfrentan a la PAU —recupera su nombre tradicional para todos, pero es lo único homogéneo—. Puede condicionar la vida de todas esas personas, pero los exámenes son pruebas totalmente diferentes según la comunidad. Con lo cual, se producen agravios comparativos. Lo analizamos con Olga R. Sanmartín, periodista de EL MUNDO especializada en Educación

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