La guerra de Irán se está jugando en el estrecho de Ormuz y también a unos pocos kilómetros en los países del golfo Pérsico. Emiratos Árabes, especialmente en los últimos días —pero antes Qatar, Kuwait, Bahrein o Arabia Saudí— han sido atacados por el régimen de los ayatolás en su estrategia del caos para expandir el conflicto. La cuestión es que allí no solo se está jugando la guerra, sino la economía mundial. Lo analizamos desde Dubái con Alberto Rojas, reportero de EL MUNDO

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