Los conductores y repartidores de apps son un botín “recaudatorio”, que vale casi 300 mil millones de pesos al año; cuyo potencial han querido explotar gobiernos como la CDMX, Tamaulipas, Quintana Roo y Coahuila, a través de impuestos locales y permisos
Duro y a la cabeza
Los conductores y repartidores de apps son un botín “recaudatorio”, que vale casi 300 mil millones de pesos al año; cuyo potencial han querido explotar gobiernos como la CDMX, Tamaulipas, Quintana Roo y Coahuila, a través de impuestos locales y permisos
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