Episodio 4. En boca de todos

 

La vida de Mar Flores era consumida por el público como un culebrón y eso tenía una consecuencia directa: pocos la percibían como un ser humano. Los culebrones, como las revistas del corazón, se cuentan sin artistas emocionales. Sin grises morales. Para llegar a mucha gente debían recurrir a estereotipos y, por eso, fue fácil construir una imagen ficticia de Mar: la mujer fatal, fría, calculadora y ambiciosa. Pero en ese culebrón había más de un guionista en la sombra.

Delirios de España. Las frivolidades que cambiaron un país

¿Cómo acaba una simple parada para repostar convirtiéndose en una historia sobre España? Durante dé… 

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