La vida de Mar Flores era consumida por el público como un culebrón y eso tenía una consecuencia directa: pocos la percibían como un ser humano. Los culebrones, como las revistas del corazón, se cuentan sin artistas emocionales. Sin grises morales. Para llegar a mucha gente debían recurrir a estereotipos y, por eso, fue fácil construir una imagen ficticia de Mar: la mujer fatal, fría, calculadora y ambiciosa. Pero en ese culebrón había más de un guionista en la sombra.

Episodio 2. Soldaditos de plomo
36:45

Episodio 1. En las líneas enemigas
35:57

Episodio 0. Armas de destrucción masiva
50:33