Ya a esta altura no hay salvación: cada chiste es un viaje sin retorno. Juegos de palabras que nadie pidió, colmos que nunca debieron escribirse y remates tan malos que dan la vuelta y se vuelven geniales.
Ya a esta altura no hay salvación: cada chiste es un viaje sin retorno. Juegos de palabras que nadie pidió, colmos que nunca debieron escribirse y remates tan malos que dan la vuelta y se vuelven geniales.